Control de enfermeras

Triaje enfermero: clave para detectar problemas cardiovasculares en mujeres

Publicado 1 de octubre de 2025. Fuente: Diario Enfermero

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la principal causa de muerte en mujeres en España. La Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) destaca el papel decisivo del triaje enfermero para la detección temprana de este tipo de patologías en la población femenina.

Y es que la sintomatología femenina de estas enfermedades suele manifestarse de forma menos evidente que los signos más conocidos observados en hombres, como el dolor torácico opresivo irradiado al brazo izquierdo—, lo que dificulta una identificación rápida. Por ello, resulta imprescindible que el personal de enfermería de urgencias y emergencias, así como quienes trabajan en los centros coordinadores, dispongan de una formación específica y de protocolos adaptados que les permitan detectar la sospecha clínica desde el primer contacto con los pacientes.

El triaje es la primera intervención clínica en urgencias. Identificar una isquemia, una arritmia o una insuficiencia cardiaca a partir de síntomas atípicos exige criterio, herramientas y entrenamiento. En cuestión de minutos se decide la realización de un electrocardiograma (ECG), la monitorización y la prioridad asistencial, y esa rapidez cambia el pronóstico”, señala Concepción Abellás, miembro del grupo de triaje de SEMES.

Enfermería de Urgencia y Emergencias

En este sentido, SEMES insiste en que la creación de la especialidad de Enfermería de Urgencias y Emergencias es fundamental para dotar a los profesionales de las competencias y reconocimiento necesarios, garantizando que el triaje se realice con la máxima seguridad y homogeneidad.

La detección de estos casos durante el triaje es clave para reducir desigualdades y mejorar la supervivencia. Sin embargo, los sistemas actuales pueden subestimar la prioridad de pacientes con síntomas atípicos, especialmente mujeres y personas mayores de 65 años. Lo anterior puede llegar a retrasar la realización del primer electrocardiograma o la activación de determinados protocolos.

De hecho, se ha evidenciado que tanto las mujeres como los mayores tienen más probabilidades de que se demore el diagnóstico de un infarto grave. En concreto, ellas suelen acudir más tarde a urgencias y presentan síntomas menos conocidos de estas patologías, como fatiga, náuseas, mareo, falta de aire, sudor frío o dolor en espalda, cuello o mandíbula. Esta combinación de factores hace que reciban con menor frecuencia el tratamiento inmediato que restablece el flujo sanguíneo al corazón, aumentando así el riesgo de complicaciones.

Triaje para detectar complicaciones

“Si esos síntomas no se consideran desde el triaje como potencialmente cardiovasculares, aparecen retrasos evitables”, explica Carmen Casal, vicepresidenta de enfermería de SEMES. “Formar a la enfermería en presentación diferencial por sexo, incorporar checklists de síntomas atípicos y utilizar escalas de riesgo basadas en la evidencia mejora la seguridad del paciente y homogeneiza la atención”.


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