Realidad virtual e inteligencia artificial, juntas contra el dolor

La tecnología no sólo alivia a los pacientes, también ayuda a reducir gasto y consumo de fármacos

TEJERINA, C. (31 de octubre de 2022). Realidad virtual e inteligencia artificial, juntas contra el dolor. Atlántico. Recuperado de www.atlantico.net

 

Una enfermera ajusta un dispositivo de realidad virtual a una paciente.

Foto: Una enfermera ajusta un dispositivo de realidad virtual a una paciente. Fuente: Atlántico

 

Tecnologías como la realidad virtual, la inteligencia artificial (IA) o la telerrehabilitación son firmes aliados en la lucha contra el dolor, no solo para aliviar la patología en los pacientes sino porque pueden ayudar a reducir el gasto sanitario, al evitar traslados a los hospitales o incluso reducir el consumo de fármacos.

La Sociedad Española del Dolor celebró la pasada semana en Valencia su decimoctavo congreso, donde los profesionales han podido exponer o conocer las últimas novedades sobre el tratamiento del dolor y recibir información sobre herramientas y dispositivos tecnológicos que permiten ayudar a su manejo.

El objetivo de la realidad virtual aplicada al dolor es engañar al cerebro para que el paciente, por un momento, se olvide de que lo tiene, y en momentos donde su intensidad puede ser mayor pueda usarla para aliviarlo en lugar de tomar un opiáceo u otra medicación.

Así lo explica Héctor Beltrán, fisioterapeuta y profesor investigador en la Universidad de Castilla-La Mancha, quien durante el Congreso expuso la ponencia “Realidad virtual para huir de la realidad dolorosa” para que los profesionales sanitarios pudieran conocer las posibilidades de uso que tiene esta tecnología en pacientes con dolor.

“La tecnología se usa desde hace años, tenemos la herramienta, pero el hándicap es que los profesionales sanitarios no saben cómo aplicarla”, indica Beltrán, quien destaca que es una tecnología barata y puede llegar a muchos pacientes.

La realidad virtual, afirma, busca “engañar al cerebro” y puede hacerlo en forma de distracción viendo unas imágenes; interactuando con un juego que puede ser disparar a un marciano o girar con la cabeza un coche; o consiguiendo que el paciente use todo su recurso cerebral y su sistema nervioso esté en el juego generando alguna habilidad. Este último es “lo ideal”.

Aunque el efecto de este alivio del dolor es temporal, explica, “sabemos que el dolor fluctúa y que en algún momento del día puede aumentar. En ese momento, el uso de la realidad virtual puede hacer mermar el dolor y que esa persona deje de tomar un rescate, que puede ser un opioide u otra medicación”.

El especialista explica que la realidad virtual se ha usado en cualquier tipo de dolor, tanto oncológico como antes o después de una intervención quirúrgica o en quemados, aunque su especialidad es su uso para el dolor en el sistema musculoesquelético, y advierte de que hay personas en las que esta tecnología puede generar efectos adversos, ya que “algunos se marean o directamente no les gusta”.

Aunque no hay mucha literatura científica en cuanto a tratamientos de realidad virtual y dolor, en el caso de querer relajar al paciente se le suelen poner imágenes agradables, o cuando es el caso de pacientes con quemaduras la tecnología les lleva hasta un mundo nevado en el que tienen que disparar a muñecos de nieve, “todo lo contrario a lo que es quemarse”.

La inteligencia artificial (IA) también puede ayudar a detectar el dolor humano con mayor precisión e incluso para en el desarrollo de nuevos fármacos contra el dolor, según explica Rafael González, doctor en Neurociencia y ayudante doctor en un grupo de investigación sobre el dolor de la Universidad de Granada que dirige Enrique José Cobo.

Por ejemplo, en el caso de bebés, mediante herramientas de inteligencia artificial se puede detectar cuándo tienen dolor, incluso antes que la enfermera, para poderles administrar el analgésico antes de lo que se da normalmente, lo que supone que necesitarían una menor cantidad de fármaco para aliviar el dolor.

En el caso del grupo de investigación donde participa González, trabajan en la búsqueda y desarrollo de un medicamento que permita a los pacientes con dolor crónico dejar de sentirlo, y para ello están usando animales de experimentación (ratones) y la técnica de inteligencia artificial.

Tras más de 300 días de grabaciones en vídeo conocen todo lo que hace el animal y pueden comparar entre los grupos para ver qué modificaciones produce el dolor posoperatorio y si el tratamiento con fármacos es capaz de revertir esos comportamientos.


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