Ourense, 14 mayo de 2026. En enfermería, liderazgo es la capacidad de coordinar cuidados, organizar recursos, orientar decisiones y dar respuesta a problemas reales dentro de servicios complejos. El liderazgo es una competencia esencial para el desarrollo profesional de las enfermeras y enfermeros.
Con motivo del Día Internacional de la Enfermería 2026, el Consejo Internacional de Enfermeras ha situado esta cuestión en el centro del debate al fijar como lema “Nuestras enfermeras. Nuestro futuro. Las enfermeras empoderadas salvan vidas”, vinculado al ejercicio pleno de la profesión, la influencia enfermera y la necesidad de entornos de trabajo seguros y justos.
En este contexto, conviene detenerse en una pregunta de fondo: qué se entiende por liderazgo enfermero, cómo se traduce en la práctica asistencial y por qué influye en la calidad de los cuidados y en el funcionamiento del sistema sanitario.
Qué se entiende por liderazgo enfermero
En el ámbito sanitario, hablar de liderazgo implica hablar de organización, planificación, coordinación y capacidad de influencia dentro de estructuras complejas. Es decir, liderazgo como una función vinculada al funcionamiento real de la organización sanitaria.
Así lo recoge la tesis El liderazgo enfermero en hospitales de Andalucía desde una perspectiva de género, que ejemplifica el liderazgo no solo como una posición formal dentro de la organización, sino también como una manera de actuar que influye en otras personas y en el entorno de trabajo.
Aplicado a enfermería, esto significa que una enfermera ejerce liderazgo cuando es capaz de coordinar cuidados, organizar recursos, orientar decisiones y movilizar a otros profesionales con el objetivo de mejorar la atención, reforzar la seguridad del paciente y favorecer un funcionamiento más eficaz del servicio.
Cómo se traduce el liderazgo enfermero en la práctica diaria
En la práctica, el liderazgo enfermero se traduce en funciones muy concretas. Se expresa cuando una profesional:
- Organiza el trabajo de una unidad con criterio
- Distribuye prioridades
- Coordina respuestas entre distintos perfiles
- Detecta problemas antes de que escalen
- Participa en decisiones que afectan a la calidad de los cuidados
- Integra la mirada enfermera en la planificación, en la supervisión y en la evaluación del trabajo asistencial
Expertos y profesionales coinciden en que la enfermería necesita mostrar ese liderazgo para participar en la toma de decisiones, generar nuevas ideas y ayudar a resolver problemas diarios dentro de las organizaciones sanitarias. En ese marco, cuando la enfermería ejerce sus competencias en gestión, y no solo en el ámbito asistencial o clínico, sus funciones se concretan en planificación, organización, dirección y control.
Dicho de otra forma: el liderazgo enfermero ordena procesos, integra equipos, conecta organización y práctica asistencial y da soporte a una atención más segura y mejor coordinada. Ahí es donde deja de ser una palabra abstracta y pasa a convertirse en una competencia profesional con impacto.
Un impulso institucional al liderazgo enfermero
En esta línea, el Consejo General de Enfermería ha impulsado el Centro Nacional de Liderazgo de la Profesión Enfermera (CNLPE). En su propia definición, el liderazgo se presenta como una competencia esencial para el desarrollo profesional y como una herramienta clave para aumentar la visibilidad e influencia de la profesión en los ámbitos clínico, docente, investigador y gestor.
Entre los objetivos del CNLPE figura, además, trasladar esta cuestión del plano teórico al ámbito práctico mediante iniciativas formativas, herramientas de evaluación y programas orientados a fortalecer el liderazgo enfermero desde una perspectiva profesional y colaborativa.
En enfermería, liderar consiste también en organizar, integrar, anticiparse, coordinar y estar presente allí donde se decide cómo funciona la atención sanitaria.
Por eso, el liderazgo enfermero no debe entenderse como un concepto abstracto ni como una cuestión reservada a determinados puestos. Forma parte de la práctica profesional y tiene un efecto directo tanto en los cuidados como en la fortaleza del sistema sanitario.

