CONOCE A TU ENFERMERA | “Es triste perder un donante por no dar a conocer su voluntad sobre la donación en vida”

El día 27 de febrero se celebra el Día Nacional del Trasplante, una jornada que tiene como objetivo intentar aumentar el número de donantes.

DSC 0968 minAdemás, también persigue agradecer a las familias su cooperación durante un proceso de duelo como el que viven en ese momento y reconocer la importante labor de los profesionales implicados en cada uno de los procesos.

 

Estrella Pérez Conde es enfermera y, desde hace 6 años, coordinadora de trasplantes. Con ella abordamos cuestiones como los retos a los que se enfrentan para mantener las tasas de donación, la solidaridad, generosidad y altruismo de los ourensanos y las nuevas estrategias para ofrecer esta opción de tratamiento a los pacientes, entre otras.

 

Los equipos de coordinación de trasplantes son conscientes de que “el trasplante de órganos es la única opción de tratamiento que nos permite salvar la vida de muchas personas con enfermedad terminal y también, mejorar su calidad de vida. Por tanto, lo más importante para nosotros es conseguir donantes”, remarca Estrella Pérez.

 

El problema más importante al que se enfrentan a la hora de desempeñar sus labores son las negativas de los familiares. “Hemos indagado mucho en los motivos que conducen a esta negativa, dado que para nosotros es algo esencial. Y, a pesar de que creemos que no existe una causa única, sí que observamos con mucha frecuencia que el desconocimiento de la voluntad del fallecido es un factor limitante muy importante a la hora de que se produzcan las mismas”, explica la coordinadora de trasplantes. “Cuando nos encontramos con casos en que los familiares tienen claro que el fallecido decía que sí a la donación de órganos, nunca hemos tenido una negativa”, añade.

 

Los motivos culturales son una de las principales causas de las negativas. “En el caso de Ourense tratamos con donantes de edades muy avanzadas. Más del 64% de los donantes son mayores de 60 años. También es poco conocido, pero nada despreciable el número de donantes de más de 80 años de edad, que equivale a un 11%. En estos casos, nos encontramos con que los familiares tienen miedo- según apunta Estrella Pérez- a lo que se conoce como el ritual típico de la muerte. Es decir, cuál va a ser el estado del cadáver para su posterior exposición con la caja abierta, como es costumbre. Los equipos de coordinación de trasplantes lo que hacen es asegurarles que se trata de un sistema de donaciones totalmente altruista y anónimo, es decir, que no dan ningún dato a nadie. Asimismo, les aseguran que el cadáver se entrega como no si hubiera sido tocado en ningún momento.

 

“Sabemos que es triste que se pierda un donante por algo que puede ser tan sencillo como dar a conocer nuestra voluntad sobre la donación en vida”, reflexiona. Para tratar de evitar esta circunstancia se están llevando a cabo diferentes acciones. “Hacemos charlas educativas en los institutos, dirigidas a alumnos de la ESO o, incluso, universitarios. Les damos a conocer cómo es el proceso y tratamos de concienciarlos para que se lo piensen y digan en su casa si realmente les gustaría, o no, ser donantes. También fomentamos que se hagan la tarjeta de donante, pero incluso si no desean hacerla porque no es vinculante legalmente, sí que es muy importante que den a conocer su postura a sus familiares”, explica Estrella Pérez. Además, también es fundamental el papel que juegan las campañas publicitarias de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT).

 

En base a los datos, en Ourense existe poco nivel de donantes. “Durante el año 2018, hemos tenido 4 donantes”, explica la enfermera. Sin embargo, “con ese número de donantes hemos podido hacer 6 trasplantes renales, 2 hepáticos, 2 pulmonares y 6 de córneas. Lo cual, no es suficiente para el nivel de lista de espera que existe, pero está bastante bien para lo que podemos conseguir aquí”, recalca. También es importante tener en cuenta que existen donantes multiorgánicos, mientras que hay otros de los que simplemente se puede sacar un sólo órgano. Además, es determinante la viabilidad del órgano.“Generalmente, la demanda de órganos suele ir pareja a las donaciones. La mayor problemática a la que nos enfrentamos es en el caso de un corazón, porque en este caso ya debemos jugar con edades inferiores y los órganos son mucho más selectivos”, explica.

 

Por otra parte, también es importante destacar el hecho de que las listas de espera son cada vez más abundantes. “En el año 2018 teníamos en toda Galicia a 232 personas en lista de espera renal y se han hecho 170 trasplantes, sin embargo la lista de espera continúa aumentando. No tenemos donantes para tal cantidad de receptores”, apunta.

 

A la hora de concienciar para la donación, “tratamos de llegar a la buena voluntad de la gente, a lo largo de todos estos años ha permanecido constante la generosidad de los ourensanos. Intentamos ponerlos en la piel del otro y, el ejemplo más palpable que solemos darle es el de que harían si tuvieran que estar en una lista de espera conectados a una máquina de diálisis todos los días”, detalla Estrella Pérez.

 

“El perfil de nuestra población ha mudado y el número de accidentes de tráfico ha disminuido, gracias a las leyes de tráfico y a los importantes avances sanitarios. Todo ello representa un avance pero reduce el número de donantes que nos llegaban de muerte encefálica a causa de accidentes de tráfico. Por tanto, hemos tenido que ampliar el campo de donación”, declara la coordinadora de trasplantes. Como consecuencia de estos cambios, se han desarrollado nuevas estrategias. “Por un lado, los recientes programas de donación en asistolia, conocidos como “a corazón parado”. Este programa se lleva a cabo con aquellos pacientes con daño cerebral catastrófico tras una decisión consensuada de su médico y la familia de limitación de soporte vital por considerarse que el tratamiento intensivo ya no es beneficioso clínicamente. También se han mejorado las técnicas quirúrgicas y la coordinación con los servicios de urgencias hospitalarios para evitar la pérdida de donantes potenciales”, afirma.

 

Ourense funciona como centro donante y no cuenta con un equipo extractor de órganos. A nivel Galicia, únicamente existen dos centros trasplantadores que son Santiago y A Coruña. “Nosotros lo que hacemos es detectar el donante y poner en marcha el protocolo de la donación. Los donantes generalmente salen de los servicios de críticos, suelen ser casos de daños cerebrales masivos. Una vez que confirmamos la muerte con el médico responsable del paciente y se valora que no tenga causa que le impida ser donante, comenzamos con la parte más difícil, que es hablar con la familia para confirmar la voluntad del fallecido y solicitar las autorizaciones correspondientes, incluyendo las autorizaciones judiciales si fueran necesarias. Si se cumplen todos estos requisitos, nosotros nos ponemos en contacto con la oficina central de la Organización Nacional de Trasplantes en Madrid, damos toda la información necesaria sobre las caracteristicas del donante, y esperamos que asignen el destino de los órganos de acuerdo a los protocolos ya establecidos. Como norma general, si no hay una urgencia absoluta en cualquier parte de la geografía española, los órganos casi siempre se asignan según una metodología ya previamente establecida para pacientes de la Comunidad Autónoma. Una vez establecidos los horarios, los equipos quirúrgicos de los Hopitales Trasplantadores se desplazan al Hospital donde está el donante (si es en Orense casi siempre por transporte terrestre), proceden a la extracción de órganos y se desplazan nuevamente al Hospital de destino donde se va a realizar el trasplante. Previamente se ha avisado y localizado a la persona que va a ser trasplantada para su preparación adecuada. A la vez que mantenemos al donante para asegurar la perfusión de los órganos adecuada y que éstos no se deterioren y, al mismo tiempo, estamos mimando a esa familia que lo está pasando tan mal en esos momentos. La extracción se hace de un modo muy compenetrado porque también jugamos con un margen de tiempo muy ajustado para entregar el cadáver a la familia”, así resume la Coordinadora de trasplantes el protocolo de actuación.

 

El número de personas involucradas en el proceso de trasplante varía dependiendo del número de órganos que se extraigan y el destino de los mismos, pero en algunos casos puede llegar a involucrar a más de 100 personas.


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