Los diagnósticos aumentaron en España un 9,6% y las defunciones cayeron un 1,3% desde 2008 Con el envejecimiento de los países pobres se disparará

Fuente: El País

El cáncer es una enfermedad asociada al envejecimiento. Por eso, en España, donde una de cada seis personas tiene más de 65 años, los diagnósticos van en aumento. Fueron 196.902 en 2008, 215.534 en 2012 (un 9,6% más) y la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) prevé que sean 227.076 en 2015. Es la segunda causa de muerte en el país.
En cambio, los avances en los tratamientos, con la incorporación de terapias personalizadas (fármacos biológicos que responden al perfil genético del paciente) han hecho que el número de fallecimientos bajara hasta 2012. En 2008 fueron 104.156, y cuatro años después 102.762, un descenso del 1,3%. Los datos de la SEOM coinciden con los recientemente publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) que establecía una tasa de mortalidad, medida como fallecimientos por cada 100.000 habitantes, de 269,34 en 2008, mientras que en 2012 eran 237,34.

Cifras de España

  • Cáncer colorrectal. Es el más frecuente en el conjunto de la población, con 32.240 diagnósticos en 20012. Va en aumento. Sanidad va a empezar los cribados este año a la población entre lso 50 y 69 años.
  • Cáncer de próstata. El primero en hombres y segundo del conjunto. 27.853 doagnósticos en un año. En cambio, las muertes van en descenso, porque muchos son leves y el cribado lo detecta muy pronto. Es, proporcionalmente, el que más muertes causa.
  • Cáncer de mama. El primero en mujeres (25.215 diagnósticos). Va en aumento por el tabaquismo femenino aunque frenándose. También disminuye proporcionalmente la mortlidad.
  • Cáncer de vejiga. El siguiente en incidencia (13.789 casos). También sube.

El avance no es gratis. La factura de la enfermedad crece: más de 8.000 millones de euros al año solo en España, incluyendo también el coste de los años de vida perdida, pero donde el impacto de los tratamientos va en aumento. Por ejemplo, en los hospitales más de la mitad del gasto en medicamentos (unos 2.000 millones al año) se reparte entre oncología, VIH y enfermedades reumáticas, según el Ministerio de Sanidad. De hecho, oncólogos y pacientes se quejan de que la Administración pone obstáculos para usar las novedades por su precio.

Pilar Garrido, presidenta de SEOM, advierte que la información de que se dispone es aún en España muy pobre, y que eso impide hacer muchos análisis. “Es la ofrecida por algunas comunidades que representan el 17% de la población”. Sin embargo, yendo a una lectura más cualitativa que cuantitativa, cree que, aparte del envejecimiento, “estamos viendo ahora los efectos de una mayor presencia anterior en el tiempo de las causas que con más frecuencia inducen cáncer: tabaco, dieta, virus, radiaciones, alcohol, polución atmosférica, agentes tóxicos”.

Además, los programas de cribado (en España están generalizados los de mama, cuello de útero y próstata y, a partir de este año, Sanidad plantea implantar el de cáncer colorrectal para la población de entre 50 y 69 años) tienen también un impacto: “Conducen a un aumento en la incidencia, aunque sea en estadios más precoces”, dice Gallardo.
Hasta aquí la evolución ha sido, a grandes rasgos, positiva, pero es difícil que se mantenga. De hecho, la serie del INE apunta a que hubo un mínimo en la tasa de mortalidad en 2009, y que desde entonces hay un repunte. La SEOM prevé que de 2012 a 2015 el número total de defunciones suba un 5,4% más. Con cautela, Gallardo indica que esto puede estar condicionado “porque se está produciendo un envejecimiento de la población que conduce a una mayor incidencia del cáncer, pero también a un peor pronóstico del mismo”. Porque no solo es más fácil que una persona mayor tenga un tumor. Es que la “edad es un factor pronóstico negativo”.

Hay que hacer otro matiz a esta comparación de datos. La incidencia es la que es y se mide año a año, pero la mortalidad que se calcula corresponde a tumores más antiguos. En oncología, un cáncer se considera curado —en un sentido amplio— si la persona sobrevive cinco años. Y eso no quiere decir que el afectado pueda olvidarse del proceso. Hasta un 30% de las personas que superan un tumor tiene luego otro, según el Grupo Español de Pacientes con Cáncer (Gepac).

Garrido destaca este retraso en las muertes. “La mortalidad en un momento determinado no está relacionada directamente con la incidencia en ese mismo momento. Es más correcto evaluar la incidencia en un momento en el tiempo y la supervivencia a cinco años para conocer la eficacia de los sistemas de atención sanitaria, y en España la supervivencia a cinco años está aumentando” señala. Por ejemplo, en la OCDE la mortalidad por cáncer entre 1991 y 2011 bajó de media un 15% (un 14% en España). Solo en Eslovenia, Corea del Sur, Sudáfrica y Brasil aumentó. En el extremo opuesto, en Suiza, Luxemburgo y la República Checa bajó más del 25%.

La prevención será clave para evitar el impacto en los sistemas sanitarios

En la situación actual de los pacientes españoles hay otro factor: la crisis. La Asociación Española Contra el Cáncer (Aecc) ha visto cómo las demandas de atención social crecían un 52% desde 2010. “Parece que hasta entonces la gente tenía reservas; ahora ya no tienen de dónde tirar y nosotros nos hemos quedado sin fondos”, dice una portavoz. Se trata de ayudas de todo tipo. El 34,6% de las más de 11.000 del último año son de tipo económico y el 21% son solicitudes en pisos y residencias, por ejemplo. Es el caso de María del Mar, una mujer de 40 años con cáncer de mama con metástasis hepática y un hijo de nueve años con una discapacidad. “Me dieron dinero durante unos meses para la casa y para comer, porque en mi situación nadie te contrata”, cuenta.

Si esa es la situación española, la del mundo en desarrollo no va a ser mejor. Hasta hace poco, el cáncer era poco frecuente en países pobres porque tenían baja esperanza de vida. Pero un informe presentado ayer por la Organización Mundial de la Salud y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer señala que se producirá un “alarmante” aumento de casos en el mundo, y se calcula que dentro de dos décadas se diagnosticarán 22 millones al año, frente a los 12 millones actuales. Y ello puede suponer un factor estresante añadido para los sistemas de salud de los países menos ricos, que en ese tiempo no habrán acabado de enfrentarse a las que ahora son todavía las principales causas de muerte, las enfermedades transmisibles. Será añadir una enfermedad crónica, como son los tumores en muchos casos, a otras como la infección por VIH, con gastos crecientes y difícilmente asumibles. De hecho, ya hay movimientos en países como India y Sudáfrica para que su sistema de patentes no sea un obstáculo para la entrada cuanto antes de fármacos genéricos contra el cáncer que abaraten las terapias (aun a costa de enfrentarse a las multinacionales).

Ante esta situación, la detección precoz y la prevención del tabaquismo, la obesidad y la contaminación son factores clave. “Es necesaria una acción inmediata para afrontar este desastre humano”, ha dicho Christopher Wild, uno de los autores del informe.

El hospital Valdecilla de Santander es el único del mundo en utilizar una técnica igual de eficaz, pero menos tóxica

Fuente: La Voz de Galicia

El equipo médico presentó ayer la técnica pionera. esteban cobo
El hospital Valdecilla de Santander se ha convertido en el primero del mundo en aplicar una técnica que reduce de 31 a una sola las sesiones de radioterapia necesarias para el tratamiento del cáncer de mama. La terapia es igual de efectiva que la convencional, pero con menos efectos tóxicos.

«Esta técnica mejora la calidad de vida de los pacientes por muchos motivos», explica el jefe del servicio de Oncología Radioterápica del Centro, Pedro Prada, quien apunta que el tratamiento se puede realizar de forma ambulatoria y con anestesia regional. «Sin perder eficacia en el control local de la enfermedad evita toxicidades innecesarias, porque la irradiación no llega a los tejidos sanos», subraya. En este caso, los tejidos sanos también se refuerza con ácido hialurónico para protegerlos mejor.

La técnica, denominada braquiterapia, está indicada como terapia en pacientes que se encuentren en los dos primeros estadios de la enfermedad y que han sido sometidas a cirugía conservadora. Las candidatas también deben ser seleccionadas de acuerdo con una serie de criterios clínicos y personales.

La técnica no solo es menos tóxica, sino que al concentrarse en una sesión que se prolonga únicamente durante quince minutos evita la angustia de muchas mujeres que se ven sometidas habitualmente a tratamientos de cinco a siete semanas. Se trata también de una irradiación parcial que no afecta a toda la mama. La braquiterapia multicatéter se realiza con control de dosimetría en tiempo real, lo que permite corregir en el mismo acto posibles dosis inadecuadas de radiación.

La última ventaja es el importante ahorro económico derivado de la reducción del número de sesiones necesarias para cumplir con la terapia y de una menor necesidad de tratamiento de los efectos secundarios propios de la irradiación global.

La Audiencia Nacional sentencia que un trabajador enfermo debe volver a su puesto solo por “criterios científicos”

El fallo anula una resolución de la Seguridad Social

Fuente: El País

La Seguridad Social implantó los incentivos a los inspectores en 2011. / phanie (cordon press)

Los inspectores del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) no pueden cobrar incentivos según el porcentaje de altas que dan en sus revisiones de enfermos de baja por incapacidad temporal (IT). Así lo afirma una sentencia de la Audiencia Nacional del pasado 18 de diciembre, que desestima los recursos de apelación que presentó el Gobierno. El fallo confirma una sentencia previa, del 24 de mayo, que anuló uno de los criterios que había fijado la Administración para calcular el complemento de productividad de los médicos inspectores o evaluadores, un colectivo de unos 900 profesionales en toda España.

En 2011, el INSS determinó que el 4% de ese complemento se cobraría si el inspector daba de alta al menos al 15% de los pacientes citados para reconocimiento médico. Ahora la Audiencia Nacional confirma que no se puede imponer ese criterio porque lo único que debe regir la actuación de un médico inspector es “el estado de salud del trabajador, y en íntima relación con él, su capacidad laboral”. Es decir, la Audiencia argumenta que estos profesionales tienen que decidir “bajo criterios objetivos y científicos”, porque sus decisiones se verían afectadas “si se establecen determinados índices cuantitativos, como ocurre en el presente caso, lo que afectaría al derecho a la salud”.
Los argumentos del Gobierno

El objetivo impugnado, y ahora anulado, atribuía 4 puntos sobre los 100 totales de la puntuación en el llamado Índice General de Productividad (IGP). Para conseguirlos, era necesario que del total de reconocimientos médicos efectuados por los médicos inspectores del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) a trabajadores en situación de baja médica, un 15% acabara con uno de los siguientes tres resultados.

Por cada 100 pacientes, 15 debían salir de la consulta del inspector con alta médica por haber recuperado la capacidad laboral para desarrollar su actividad o con una propuesta de apertura de expediente de incapacidad permanente por considerar que el trabajador no va a recuperar su capacidad laboral o con una suspensión del cobro de la prestación de incapacidad temporal (IT) “cuando de forma injustificada no se presente a reconocimiento médico”.

El abogado del Estado argumentó en la apelación que “no se trata de un objetivo economicista, sino que busca la racionalidad en el control médico de la prestación”. El letrado de la Seguridad Social también argumentó que el objetivo “no tiene por finalidad incentivar económicamente al médico inspector” sino “conseguir el objetivo del 15% que como dato cierto y objetivo de la gestión del control de la IT se ha fijado como consecuencia de las comprobaciones estadísticas que se vienen haciendo en el INSS”. Añadía que, una vez conseguido el objetivo, la puntuación es la misma (4 puntos en el índice general).

Los inspectores del INSS son los encargados de controlar las bajas por incapacidad temporal de los trabajadores. Es el médico de familia quien da la baja y el alta a un enfermo, pero en ocasiones los inspectores citan a determinadas personas a reconocimiento médico si el INSS detecta que una baja está durando más de lo previsto según sus estándares. El INSS, dependiente del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, aprobó en 2011 un nuevo cálculo del complemento de productividad que cobran los inspectores. Uno de los criterios consiste en que 15 de cada 100 visitas debe acabar con uno de estos tres resultados: alta médica, apertura de expediente de incapacidad permanente o suspensión del cobro de la prestación cuando el trabajador no se presenta al reconocimiento de forma injustificada.

La polémica por los incentivos a los profesionales sanitarios por reducir la cantidad o la duración de las bajas médicas saltó en 2009, cuando el INSS firmó convenios con comunidades autónomas como Madrid y Cataluña para “mejorar la gestión de la incapacidad temporal”. Se trataba de “racionalizar” la gestión de estos procesos, que según los datos que dio entonces el INSS, le costaban al Estado entre 6.000 y 7.000 millones de euros anuales. Según estos convenios, la Seguridad Social entregaba a las regiones unas cantidades de dinero destinadas, entre otras cosas, a incentivar a los médicos de familia que redujeran el número de bajas o su duración. En algunos casos este complemento se entregaba también a los médicos inspectores de los servicios regionales de salud y a los administrativos.

La sentencia que ahora confirma la Audiencia Nacional afirmaba que “el inspector médico no puede ver condicionada su actuación en las decisiones que adopte sobre altas médicas o sobre la iniciación de oficio de los procedimientos de declaración de incapacidad permanente, pues el único criterio que debe regir su actuación es el estado de salud del trabajador, y en íntima relación con él, su capacidad laboral. Y ello con independencia del porcentaje que estadísticamente pueda corresponder a la mencionada actuación”. El fallo reconoce que es “legítimo” fijar objetivos estratégicos de los funcionarios y controlar los procesos de IT, pero “lo que no es admisible es que el resultado de ese control se condicione por el cumplimiento de unos objetivos que dan derecho a percibir un complemento de productividad, cuando el mismo ha de venir determinado, como los propios apelantes señalan, porque el estado de salud del trabajador le impida o no trabajar”. Fue un recurso de la Confederación Intersindical Galega el que inició el procedimiento judicial.
“El criterio que ha anulado la Audiencia condicionaba la función médica y técnica de los inspectores del INSS”, asegura José María Morán, vicepresidente de la Federación de Asociaciones de Inspección de Servicios Sanitarios (FAISS). “Los argumentos de la sentencia se pueden extrapolar a situaciones asimilables, como los incentivos que reciben los médicos de atención primaria en las comunidades”, añade. Morán explica que el criterio ahora anulado se ha estado manteniendo desde 2011 y critica una medida que suponía “apriorizar las decisiones y presionar la libertad de actuación de un técnico”. “Se me puede incentivar para hacer más inspecciones o para compararme con otro inspector, pero no nos puedes decir que tenemos que superar un determinado umbral”, añade.

Xaime Rei, de la Confederación Intersindical Galega, señala que su organización recurrió la resolución de la Secretaría de Estado de la Seguridad Social que aprobaba los nuevos criterios a petición de varios de sus afiliados, médicos inspectores del INSS. “Ahora que la sentencia es firme, exigiremos que este parámetro se retire de los objetivos de 2014, que aún no se han publicado”, añade.

“Estamos analizando la sentencia”, señaló este jueves un portavoz del Ministerio de Empleo y Seguridad Social en respuesta a las diversas preguntas que le formuló este diario.

 
Un estudio confirma que no sólo el tamaño del tumor es determinante

Fuente: La Voz de Galicia

Pese a los nuevos enfoques, la oncóloga Eva Pérez resalta el gran papel de las mamografías.miguel villar

Aunque no sirva para dormirse en los laureles de la indolencia, los últimos estudios sobre el cáncer de mama indican que, a la hora de abordar su tratamiento y evitar el riesgo de metástasis, el tamaño del tumor no es ni lo único ni lo más importante. Sigue siendo fundamental localizar las células malignas en sus estadíos más tempranos, pero las investigaciones sugieren, cada vez más claramente, evaluar otros factores, de carácter biológico, para enfrentarse con éxito al cáncer.

Un estudio de la oncóloga del CHUO Eva Pérez confirma que el análisis de las características biológicas -subtipos tumorales luminal A y B, Erb2, Triple negativo- es tan determinante como el de las morfológicas -tamaño y afectación de ganglios-. El estudio de Eva Pérez analizó las historias de 888 mujeres diagnosticadas de cáncer de mama en Ourense entre los años 1997 y 2004. El análisis de esos casos y esos datos se realizó en el año 2010.

La supervivencia en ese grupo fue del 80%; un 13% fallecieron por el tumor y otro 13%, por causas ajenas a él; la recaída como enfermedad metastásica fue del 19%. Más de la mitad de las pacientes analizadas no presentaban afectación tumoral en los ganglios de la axilas y más del 50% de los tumores eran de tamaño inferior a 2 centímetros.
El objetivo del seguimiento era conocer cuáles eran los factores del tumor que condicionaron el pronóstico final, es decir, qué aspectos o características de ese tumor determinaban la supervivencia o la metástasis.
El análisis de la oncóloga ourensana, y ahí está la novedad, se basó en las características biológicas, no en las morfológicas. «Queriamos ver, sen ter en conta o tamaño do tumor ou a afectación dos ganglios, se polas súas características biolóxicas tiñan un comportamento diferente e vimos que as características biolóxicas son tan importantes coma os factores clásicos. É unha conclusión que está en fase de validación no debate científico internacional, pero o noso estudo confirma esa hipótese».
Una de las conclusiones de esta nueva perspectiva conduce directamente al tratamiento, que se ve favorecido por la individualización: «Un tamaño reducido do tumor pero do subtipo triple negativo, obrigaríanos a aplicar quimioterapia, non nos valería, con esta nova visión, a pastilla de hormonoterapia. Poderemos dicir: coa túa xenética non terás metástase, ou si. Permítenos evitar o sobretratamento dalgunhas pacientes. Ata agora o risco de recaída establecíase segundo os factores clásicos; agora temos en conta tamén os biolóxicos».

Proceso sencillo

El análisis biológico no supone, a priori, ni gran complicación técnica ni inversión económica. Se hace con una tinción de las células. «Un test xenético custa 3.000 euros; isto é moito máis barato, estúdase nas biopsias que se fan xa. É unha paroximación grosera ó contido xenético de cada célula. É unha información que xa tiñamos, pero que non tiñamos categorizada por subtipos».

Además de analizar los factores pronósticos en el cáncer de mama, la tesis de Eva Pérez tiene un segundo objetivo: ver la evolución de las pacientes ourensanas. De los casos de 1997 a los actuales hay coincidencias y diferencias. Algunas pacientes llevan 16 años de vida ganada al cáncer sin los avances farmacológicos actuales. Pese a los nuevos factores pronósticos, Eva Pérez insiste en una recomendación clásica: «a mamografía é importantísima, a supervivencia mellora claramente coas campañas de detección precoz».

 
Científicos de Boston descubren los dos genes responsables del craneofaringioma, un paradigma de enfermedad rara. El estudio permite un diagnóstico fiable y sugiere tratamientos

Fuente: El País

Los tumores cerebrales benignos provocan cefaleas, trastornos del sueño y obesidad. / ASTIER - CHRU LILLE

Hay tumores cerebrales benignos que no te matan pero provocan jaquecas graves, trastornos del sueño, deficiencias de visión, obesidad, deficiencias intelectuales y una vida de poca calidad. Se llaman craneofaringiomas, y constituyen una de esas enfermedades ‘raras’ que, precisamente por su infrecuencia en la población general, han sido las grandes olvidadas de la revolución biomédica de las últimas décadas. Pero la genómica está empezando a revertir esta situación.

Uno de los nodos del proyecto genoma público, el Instituto Broad (del MIT y la Universidad de Harvard), en colaboración con el Hospital de Mujeres de Boston, ha identificado las grandes causas genéticas de los craneofaringiomas. Estudiando el genoma de 110 pacientes, han identificado alteraciones generalizadas y recurrentes en dos genes (la beta-catenina CTTNB1 y el gen BRAF). El descubrimiento será de inmediata utilidad para que los médicos diagnostiquen esta enfermedad olvidada, e identifica las dianas contra las que se dirigirá la farmacología en los próximos años. Presentan sus resultados en ‘Nature Genetics’.

Los craneofaringiomas son tumores del tejido epitelial que suelen surgir en la zona ‘suprasillar’, o por encima de la ‘silla turca’ del cerebro, una depresión situada delante de las orejas. Aunque se trata de una enfermedad de las clasificadas como ‘raras’, no se la puede ignorar como un problema desechable: cada año surgen unos nuevos 500 casos solo en España. Como no es mortal, esos casos se acumulan a los de años y décadas anteriores.

El tumor es de crecimiento lento y pronóstico benigno, pero esto no acaba siendo tan buena noticia como parece a primera vista. Por su mera posición, el craneofaringioma suele afectar al quiasma óptico, las vías pituitarias y el hipotálamo, una estructura cerebral esencial para la regulación hormonal de alto nivel. Y cuando el tumor no lo hace, el tratamiento contra él –una cirugía muy dificultosa— puede acabar el trabajo que el tumor empezó. El principal cáncer cerebral es el glioblastoma, que es uno de los tumores más agresivos y reacios al tratamiento que se conocen. El craneofaringioma es “benigno” en comparación con eso. No en otro sentido.

El hallazgo identifica la diana contra la que irán los nuevos fármacos
Fue el padre de la neurocirugía, el médico norteamericano Harvey Cushing (1869-1939), quien introdujo el término craneofaringioma en la literatura científica, y lo definió como “el más formidable de los tumores intracraneales”. Sus discípulos del último siglo, por desgracia, no han ido mucho más allá de esa declaración de principios.
Los científicos de Boston han empleado una de las técnicas de la moderna genómica –la secuenciación del ‘exoma’, o la pequeña pero crucial fracción del ADN que codifica proteínas— para descubrir las alteraciones genéticas (mutaciones) más comunes en 102 pacientes de craneofaringioma. La correlación es una de las mejores que cabe recordar en la emergente disciplina de la patología molecular: 51 de los 53 tumores examinados del subtipo adamantinomatoso, típico de adultos, contienen mutaciones recurrentes del gen BRAF; y 36 de 39 tumores del otro gran subtipo (el papilar, que afecta a los niños) llevan alteraciones de la beta-catenina (CTNNB1). Es un resultado nítido e inmediatamente exportable al diagnóstico clínico.

“Afortunadamente, estos tumores han resultado no ser muy complejos genéticamente, pues se basan en mtaciones recurrentes de alta frecuencia”, dice a EL PAÍS el neuropatólogo Sandro Santagata, del Brigham and Women’s Hospital y la Facultad de Medicina de Harvard, director médico de la investigación. “Los pacientes con tumores papilares, en particular, se pueden beneficiar de inhibidores del gen BRAF que fueron desarrollados para otros tumores más comunes como el melanoma, que también tienen mutaciones en BRAF”. El médico de Harvard bendice su suerte: “Un montón de estrellas parecen haberse alineado en nuestro trabajo”.

La genómica del cáncer ha experimentado grandes avances en los últimos años, pero el objetivo han sido hasta ahora, como parece lógico, los principales tipos de tumores, como los de mama, piel y colon. ¿Por qué Santagata y su equipo empezaron a estudiar estos tumores tan infrecuentes? “Es verdad que los craneofaringiomas son unos tumores bastante raros si los comparamos con el gran cuadro del cáncer”, responde el neuropatólogo. “Pero si trabajas en un centro de referencia para tumores cerebrales, incluso las enfermedades raras empiezan a no parecerte tan raras”.

Los oncólogos de este hospital de Boston tratan a pacientes de craneofaringioma que sufren complicaciones debilitantes durante toda su vida. “La esperanza de aliviar al menos algunos de esos problemas que les cambian la vida fue la gran inspiración de esta investigación”, asegura Santagata.

¿Qué implica el trabajo para las estrategias a seguir con otras enfermedades raras? “Cuando no hay líneas celulares o modelos animales disponibles, las herramientas genómicas pueden suponer la gran esperanza para las enfermedades raras”, responde Santagata. “A veces lo único que está disponible es el tejido de los tumores, como era nuestro caso con el craneofaringioma, así que ha sido la revolución de las tecnologías genómicas lo que ha permitido penetrar en el problema”. Los médicos del Brigham and Women’s hospital han colaborado con Gad Getz y su equipo de genetistas del Instituto Broad, uno de los nodos del proyecto genoma público.

“Es difícil conseguir fondos para estudiar tumores raros”, explica Santagata sobre el ángulo financiero de la cuestión. “Mis colegas de neuro-oncología, como Mark Kieran, que tratan a diario con pacientes de craneofaringioma, fueron cruciales para lograr la financiación de este proyecto; y gracias a que el coste de la secuenciación (lectura del ADN) se ha reducido mucho en los últimos años, hemos podido hacer la investigación a un coste razonable”.

Colegiación On-Line

Presentación de la documentación para la colegiación

Consultas

Realiza tus consultas de forma más rápida a través de la web

Trabajo

Consulta las ofertas de trabajo que llegan a nuestra oficina en un solo clic

Formación

Comprueba qué cursos están disponibles con su información completa