Amparo González, la enfermera de la Unidad de Prevención del Suicidio del CHUO que lleva diez años en funcionamiento apunta a la “necesidad de hablar de suicidio” y sostiene que “el suicidio se puede prevenir”.

DSC 1523¿Por qué es necesario abordar el tema del suicidio?

El suicidio presenta un fuerte estigma arraigado de manera histórica. Del suicidio no se habla y supone un problema muy importante a nivel de salud pública. Según la OMS, en el mundo se mueren cerca de 1.000.000 de personas al año por suicidio, mientras que en España son casi 10 muertes diarias. Además, en el 2017, último año del que se conocen estadísticas, en Galicia fallecieron 288 personas por esta causa. Por tanto, es necesario hablar del suicidio, llamarlo por su nombre. El día que podamos decir que un familiar nuestro murió por suicidio con la naturalidad que lo hacemos cuando es por otra causa habremos ganado la batalla, lo habremos normalizado.

Es necesario que el suicidio tenga su presencia para que nos lo tomemos en serio y seamos conscientes de que es un problema por el que muere más gente al año que por todas las guerras y conflictos.

¿Cómo se puede prevenir?

La prevención debe llegar desde múltiples ámbitos, no sólo el sanitario, sino también el educativo, social e, incluso, judicial. Asimismo, los medios de comunicación juegan un papel muy importante gracias a su capacidad de alcance y rapidez. Ahora bien, es necesario que los medios aborden el suicidio de una manera correcta, alejándose del sensacionalismo y la parte morbosa de la noticia y centrándose en su abordaje desde el campo de la prevención para ayudar a la sociedad.

En concreto, ¿cómo puede actuar la enfermería?

Es fundamental que los profesionales de Atención Primaria, tanto médicos como enfermeras, estén entrenados para detectar señales de alarma de un suicidio. Según las estadísticas, más de un 60% de las personas que se suicidan han pasado por el centro de salud en el mes anterior para consultar con su médico de cabecera o su enfermera de referencia.

Las enfermeras, como la persona más cercana al paciente, juegan un papel muy importante por su capacidad para detectar los cambios que se producen en él. Si detecta señales de alerta como:cambios bruscos de humor, aislamiento, mensajes tipo para estar así mejor morir...no merece la pena seguir..etc es preciso que pregunte explícitamente por ideación suicida de manera progresiva y empática por ej: a veces las personas en su situación han llegado a pensar en hacerse daño ¿le ha pasado a Vd?... ¿en algún momento se le ha pasado por la cabeza la idea de suicidarse?

¿Cuáles son las principales señales de alerta?

Se trata fundamentalmente de cambios. Debemos estar atentos cuando percibimos mucha desesperanza, cambios súbitos de humor, mayor irritabilidad o enfado. Otros factores a tener en cuenta como señales de alerta es si la persona se desprende de objetos que para ella son muy valiosos, habla mucho de la muerte, consulta en Internet sobre el suicidio, empieza a consumir drogas o alcohol como un medio para calmarse o deja caer frases como ‘cuando yo no esté aquí todo se va a solucionar’. Todas estas acciones deben llevarnos por lo menos a preguntar si le está ocurriendo algo. No debemos tener miedo a preguntar por las ideas de suicidio puesto que es un mito pensar que si pregunto a alguien si tiene ideas de suicidio puede empezar a pensarlo e igual no se le había ocurrido antes. Eso no es así, si pregunto sólo le voy a dar la oportunidad de liberarse de ese peso y, a partir de ahí, es cuando se puede empezar a hacer algo.

¿Cómo debe uno actuar cuando alguien le transmite que tiene ideas de suicidio?

Debemos hacerle comprender que no está solo, que no es la única persona que tiene ideas de suicidio y que no las debe guardar en secreto. No debemos minimizar las amenazas, ni dar soluciones simplistas que pueden aumentar los sentimientos de incapacidad, vergüenza o soledad en la persona.
También es necesario ayudarle a que pida ayuda y aconsejarle que recurra a un médico y no debemos dejarla sola si creemos que su vida está en riesgo inmediato.

¿Existen más mitos arraigados?

Hay numerosos mitos que todavía perduran y a los que debemos hacer frente día a día. No es cierto, por ejemplo, que quien se quiere matar no lo dice. Es más, nueve de cada diez personas que se suicidan lo han comunicado antes, de alguna forma. Tampoco es cierto que sólo lo hace por llamar la atención, ni decir que el suicidio es de cobardes o de valientes . Debemos quitarle la aureola romántica que presenta a veces el suicidio dándole un atributo imitable como es el valor, las personas que intentan suicidarse no son cobardes ni valientes, solo son personas que sufren

Debemos empezar a desmitificar estas afirmaciones y quedarnos con el hecho de que una persona que intenta un suicidio es una persona que no ha encontrado otra manera de afrontar su sufrimiento.

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