Beatriz Ojea Montes es enfermera de Urgencias desde hace 18 años. Urgencias, como su propio nombre indica, te pone a prueba.

DSC 0040 min“Trabajar en Urgencias nos engancha, lo dice todo el mundo”, señala Beatriz Ojea.

Uno se pregunta si es realmente posible acostumbrarse a trabajar en Urgencias. Beatriz tiene la respuesta: “Es un caos porque nunca sabes lo que te viene por la puerta. Sin embargo, es un caos que nos encanta, precisamente porque no es rutinario”.

“Hay muchísimo trabajo. El turno de noche son 10 horas y durante el día 7 horas y puedo asegurarte que estás ‘pateando’ a tiempo completo. Precisamente porque pasamos tantas horas en el trabajo, el personal de Urgencias conformamos una pequeña familia que lleva junta muchísimos años”, indica la enfermera de Urgencias.

Beatriz Ojea afirma que todo el mundo les pregunta cuándo se van de Urgencias y, verdaderamente ellos tienen posibilidades de cambiarse de sitios, no obstante, ni se lo plantean porque están “verdaderamente enganchados”. “No nos vale irnos a plantas o a centros de salud, eso de la rutina y de tener un horario no va con nosotros, somos carne de Urgencias”, así lo expresa Beatriz Ojea.

“Es imposible aburrirte”, se apresura a añadir. Realmente se le nota que le encanta su trabajo y, por cómo se explica también el trato con la gente, no solo la atención con los pacientes sino también el cuidado de los familiares y acompañantes.

EL TRABAJO

Resulta complicado explicar en qué consiste el trabajo en Urgencias. El trabajo se divide en varias áreas y cuentan con una cartelera de colores que indica a cuál les toca ir.

Cuando trabajan en los boxes se encargan de poner en marcha el protocolo de actuación desde el momento en que entra el paciente por la puerta. Es decir, le miran la tensión, temperatura, le hacen un electro... A partir de ahí, el médico les deja escritas unas órdenes con lo que deben hacer.

También pueden encargarse de Triaje que significa la clasificación de los pacientes en función de la prioridad. En este caso, la enfermera es la puerta de entrada y la que se encarga de establecer si una patología o síntomas son: muy urgentes, urgentes, poco urgentes...

“La enfermera que se encuentra en Triaje es la cabeza de turco, porque es la figura visible a la que acuden los acompañantes con todas las quejas cuando su familiar todavía no ha sido atendido después de una larga espera”, señala Beatriz Ojea.

Hay otra zona que se denomina consultas rápidas y que se subdivide en dos. Por un lado está la parte en que se atienden los pequeños accidentes como, por ejemplo, un esguince. Por otra parte, está el lugar donde se presta atención a los muy graves que pueden ser, por ejemplo, accidentes de tráfico, infartos, código ictus...

Por último, también está la Sala de Observación, que para Beatriz Ojea responde más a “un trabajo de hospitalización”. La sala cuenta con 18 camas, de las cuales seis pacientes están monitorizados para vigilarlos. “A partir de ahí, es como si estuvieran en un mini planta, el enfermero/a tiene que darle su medicación a las horas pautadas, llevarles las comidas...”, explica Beatriz Ojea.

FALTA DE PERSONAL

Las plantillas de Urgencias tampoco presentan las dimensiones adecuadas. “A veces es normal que los pacientes se desesperen porque ven pasar las horas y que todavía no han sido atendidos”, explica la enfermera de Urgencia. “Sin embargo, la única verdad es que el personal sanitario no da hecho y tienen que continuar esperando”, añade.

Los médicos no son suficientes, dado que el volumen de pacientes que acude a Urgencias es muy elevado. A su vez, “en los últimos años han reducido personal, por cuestiones económicas, y es ahora cuando se ven las consecuencias”, señala Beatriz Ojea.

Existen días de la semana con picos en el volumen de pacientes. “De toda la vida los lunes y los viernes hay muchísimos más pacientes”, señala, sin encontrarle una explicación, Beatriz Ojea.

“En la actualidad continuamos luchando para conseguir que nos aumenten el personal. Hemos hablado con la Dirección, con los sindicatos, con todo el que haga falta. También estamos protestando a través de las redes sociales. Lo cierto es que hay muchísimo trabajo y no damos hechos”, detalla la enfermera.

LA FALTA DE EXPERIENCIA, UN PROBLEMA

“En Urgencias, pese a lo que pueda parecer, no es necesaria la experiencia”, declara Beatriz Ojea. Es decir, la Dirección envía a cualquier enfermero/a. “Nosotros llevamos mucho tiempo diciendo que este comportamiento no nos parece normal. Precisamente, en los meses de verano, durante nuestras vacaciones ponen a gente sin experiencia para sustituirnos y las cosas no marchan del todo bien. No obstante, desde la Dirección nos dicen que eso puede ser así, entonces nos tenemos que callar”, explica.

Eso sí, a los profesionales sin experiencia no se los pone en la zona de los pacientes muy graves, ahí siempre están los veteranos. De todas formas, los profesionales sanitarios no consideran que esta sea la solución adecuada. “Debería existir una lista de gente especializada en Urgencias, igual que hay la de reanimación, UCI o neonatal. Pero no, parece ser que cualquiera vale y ya te digo yo que esto no es así”, afirma Beatriz Ojea.

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