La anorexia y la bulimia son problemas de Salud mental que surgen dentro de un sistema capitalista.

DSC 0909 minEl malestar en la sociedad actual es a lo que se remite Juan Carballo Otero, enfermero especialista en Salud Mental, para profundizar en los trastornos de la conducta alimentaria desde un “otro punto de vista”.
Después de 16 años como docente en La Escuela de Enfermería de Ourense, en la actualidad, Juan Carballo trabaja en la Unidad de Cuidados Especiales del Hospital de Piñor. “La anorexia y la bulimia son categorías propias de las sociedades occidentales”, señala Carballo. “En el tercer mundo no existen”, añade.

Desglose histórico

Para poder hablar en profundidad de estos trastornos de la conducta alimentaria es necesario decir de donde surgen. “Actualmente estamos inmersos en un sistema económico capitalista alienante. Un sistema en donde todo se compra y todo se vende. Un sistema que genera un estrés contaminante con diversidad de sintomatologías”, apunta.
Al hilo de lo expuesto cabe mencionar una cita de Fernando Sabater que nos puede llevar a entender un poco mejor ambas categorías: “Nuestras desventuras no provienen de ninguna maldición bíblica sino de la fragilidad de nuestra condición natural y de los disparates y abusos que las sociedades consienten”.
Existe un hecho relevante que marca la diferencia con otros periodos históricos y hace que, en la actualidad se diagnostiquen más trastornos de la conducta alimentaria y es, “el deseo de adelgazar y de mantenerse delgado”. Esta sociedad de hoy trata a la mujer como un objeto. “Nos encontramos constantemente a mujeres preocupadas única y exclusivamente por su cuerpo. En ocasiones siguiendo dietas totalmente restrictivas que solo la encaminan hacia la muerte”, explica. Esta idea de delgadez abusiva va siempre asociada a unos valores de poder como son los conceptos de aceptación, belleza, elegancia o prestigio.
“La mirada interviene tanto en la conducta anoréxica como en la conducta bulímica. Es decir que ambas, para la mirada del otro, se inscriben en el registro de la evidencia”, apunta Juan Carballo.


Bulimia y Anorexia
“En las dos la experiencia del hambre como pulsión se impone al sujeto”, destaca Juan Carballo. En la bulimia se producen dos movimientos. Por una parte el de alienación o devoracion compulsiva. Por el otro lado el de separación, es decir la evacuación mediante el vómito.
“Este vomito significa la separación del otro. En la bulimia podemos decir que el sujeto come para vomitar. Este acto de comer no le produce placer lo que implica que obtiene un padecimiento”, explica.
“En la categoría anorexia hay una reducción de la imagen a lo narcisista de un cuerpo descarnado. Esta conducta utiliza la nada como objeto que interpone ante la demanda del otro. El rechazo al alimento es una extraña lucha que funciona como elemento separador del atrapamiento materno”, puntualiza.
En la bulimia ocurre lo contrario de la anorexia. El consumo del objeto infinito, la comida, es como la bulímica compensa la frustración de la demanda de amor. Es decir la ausencia de la falta del otro”, aclara.


“De no comer a comer NADA”
“La anoréxica no para de comer NADA y esa incapacidad de no parar guarda cierto paralelismo con la conducta bulímica”, manifiesta Juan Carballo.
Existen diversas modalidades de la NADA:
En un primer lugar, la NADA como escudo ante la demanda del otro y como soporte del deseo propio del sujeto.
En segundo término esta la NADA como maniobra de separación. “Es decir, comer nada es cerrarle el paso al otro, es alejarse de esa continua demanda materna a comer”, aclara.
También existe la NADA como castración del otro.” Se mastica la comida para hacerse una idea del sabor pero sin tragar nada. Se escupe todo. De esta manera no se pierde el yo y no se renuncia al sabor. Esta disyunción presenta la anorexia como una defensa del deseo”, explica.
Por último también existe la NADA como chantaje. “Se hace de esa NADA un chantaje con el cuerpo para con el amor del otro”, concluye.


Más de una y de otra
“En la anorexia y en la bulimia, la sintomatología se remite a la singularidad subjetiva y a la dimensión social”, explica el enfermero especialista en Salud Mental.
“Es necesario pasar de lo general del fenómeno a lo particular de cada caso”, puntualiza Carballo.
“Los trastornos de la alimentación tienen dos referencias importantes, por un lado la cuestión de la imagen y por otro una forma de goce que rompe la relación con el otro”, explica. El cuerpo sumamente delgado de la anoréxica no suma en la relación con el otro sino que corta esa relación.
“Este cuerpo delgado responde a un ideal. Siendo este ideal el lugar desde el que el yo se ve como es visto por el otro, bajo la forma en la que le agrada ser visto”, concluye Juan Carballo.

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