“Ser enfermera de Oncología es duro pero también te cambia como persona, pacientes y familiares nos recuerdan todos los días que es lo importante”.

Aloli oncologiasí enfoca cada día su profesión María Dolores Fernández, supervisora de Enfermería en Oncología en las diferentes fases de la enfermedad, desde el Hospital de Día, la hospitalización y los cuidados paliativos.

Hace más de dos décadas que trabaja en esta área: “Llegué un poco por casualidad, pero ahora es algo verdaderamente vocacional y sé que seguiré trabajando en relación con el ámbito de la Oncología hasta el final de mi carrera”.

Y es que solo la vocación y una pasta particular hace de un profesional de Enfermería un excelente profesional de Enfermería Oncológica.

Su trabajo y el del resto del equipo de Enfermería podría dividirse, grosso modo, en dos grandes bloques con numerosas ramificaciones, tantas como pacientes y circunstancias personales. Por un lado, se encuentran los cuidados a los pacientes: desde la administración de medicación hasta la atención al confort y el acompañamiento. Por otra parte, e igual de importante, se encuentra el apoyo y la atención a las familias. “Nosotros trabajamos con pacientes y familias, no solo con los pacientes, y nuestras instalaciones se organizan atendiendo a esta cuestión”.

Dolores, o Loly, como todos la conocen, cuenta como “hay familiares que ingresan al mismo tiempo que el paciente. Las circunstancias de cada uno hace que, a lo mejor, pasen días completos aquí, por eso para nosotros, cuando nos cambiamos de edificio, era muy importante contar con una sala de familiares cómoda y amplia y con baños con ducha”, algo, a priori, tan sencillo pero que cambia radicalmente la estancia de los cuidadores.

Tampoco hay horarios de visita, “se respeta un ambiente en calma, con silencio pero con las circunstancias que hay ahora no podemos limitar que una persona que, a lo mejor, trabaja de nueve de la mañana a ocho de la tarde con un descanso para comer no pueda venir a visitar a un familiar por estar fuera de un horario de visitas”.

Pero si algo mejora el bienestar de pacientes y familiares son los cuidados de los profesionales de Enfermeria. Además de atenciones sanitarias de primer nivel, “aquí los abrazos están al orden del día”, porque el apoyo emocional que prestan es terapéutico. “Cuidamos muchísimo a los pacientes, pero a veces son las familias quienes necesitan ese apoyo. Cada día tenemos pacientes más jóvenes y el acompañamiento psicológico es fundamental. En ocasiones un simple café, una tila, una palabra de aliento y un abrazo, dan el empujón que se necesita en el momento concreto”.

Pone el ejemplo de la dureza de las noches cuando se está ingresado. “A veces algún paciente tan solo llaman para que alguien entre en la habitación, el descanso es muy importante y las noches son muy complicadas para ellos y para las familias”.

Son muchos los recuerdos que acumula Loly en su memoria. “Hay muchos familiares que vienen después de años, te cuentan lo duro que es regresar a ese lugar pero que, al mal recuerdo de lo que los llevó allí, se impone todo lo bueno que se llevaron de nosotros”. Y buena cuenta de ello dan las decenas de reconocimientos y placas que se acumulan en su despacho.

Por todo esto casi sonroja preguntarle sobre la humanización de la atención. “La Enfermería en su conjunto y por esencia es humana, es ese apoyo, esos cuidados. Si que, en cierta medida, se está perdiendo, por un lado, a causa de la carga de trabajo y las tecnologías y, por otro, a causa de una deshumanización general en la sociedad”.

Loly reflexiona además sobre que todos estos cuidados, que algunos tildan de mimos, no deberían limitarse a los pacientes oncológicos por su situación especialmente vulnerable, “esas mismas atenciones a pacientes y familias debería estar presentes en cualquier área”.

APOYO PSICOLÓGICO PARA FAMILIARES

Además del apoyo prestado por la propia Enfermería, Loly destaca la importancia de una atención especializada de la mano de un profesional de en Psicología. “Hemos reclamado tener una persona especializada dentro de nuestro equipo. Durante un tiempo contamos, a través de la AECC, con una psicoóncologa, pero eso terminó. Sí que tenemos el apoyo de Psiquiatría, pero no es lo mismo que tener con nosotros a alguien y poder formar un equipo verdaderamente multidisciplinar entre médico, enfermera, psicólogo, trabajador social, e incluso celadores o personal de limpieza que sea permanente y estable en esta área. Actualmente no tenemos esa continuidad en el conjunto del equipo”.

CARGA EMOCIONAL PARA EL PROFESIONAL

Loly insiste en cómo los pacientes cada día les recuerdan las cosas verdaderamente importantes de la vida “más allá de tener esto o aquel teléfono o pensar en estas o aquellas vacaciones”. Pues para alguien ajeno a la profesión, hablar con ella también cambia la vida. Es imposible no emocionarse, reír y llorar con lo que cuenta sobre lo vivido en todos estos años. Como dice una frase de Elisabeth Kubler-Ross que la propia Loly cita, “las personas más bellas con las que me he encontrado son aquellas que han conocido la derrota, conocido el sufrimiento, conocido la lucha, conocido la pérdida, y han encontrado su forma de salir de las profundidades. Estas personas tienen una apreciación, una sensibilidad y una compresión de la vida que los llena de compasión, humildad y una profunda inquietud amorosa. La gente bella no surge de la nada”.

Estamos en contacto constante con la muerte y con el tabú que aún es el cáncer y eso supone una gran carga psicológica también para el profesional”. La implicación, en mayor o menor medida, surge entre pacientes y profesionales sanitarios “incluso algún caso se viene contigo a casa y, cuando las cosas no salen bien, pasas un luto personal”.

“Hay profesionales que no pueden estar aquí y no por la carga de trabajo en sí, sino por el componente psicológico y por eso es tan necesaria la especialidad en Enfermería Oncológica”. También es muy importante, en su opinión, contar con un buen equipo de profesionales y saber priorizar qué es lo fundamental en cada momento. “Trabajar en equipo para dar el mejor cuidado posible a los pacientes y familiares es fundamental, sería mucho más difícil trabajar sin el apoyo de tus compañeros, y aquí lo importante es el paciente y su familia. Para cuidar hay que cuidar al cuidador y eso nos incluye a nosotros como profesionales de enfermería”

En definitiva, una combinación extraordinaria se da en los profesionales de la Enfermería: conocimientos y saber hacer extraordinario desde el punto de vista sanitario y un apoyo personal y emocional de referencia.

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