Con la llegada del verano y el buen tiempo los parques y las plazas deberían llenarse de niños jugando, llenos de actividad.

Y aunque se trata de una estampa que todavía podemos ver en nuestras ciudades, el sedentarismo es uno de los principales problemas de nuestra infancia, junto a la falta de otros hábitos saludables.

habitos saludables interiorPrecisamente, a cerca de la intervención educativa en los hábitos de vida saludables de los escolares gira la tesis, con Mención Internacional , de María José Menor Rodríguez, que obtuvo un sobresaliente cum laude. Menor, cuenta además con una amplia formación académica. Estudió la carrera en la Universidad de Vigo, formación que complementó con el doctorado por la Universidad de Granada, además es Máster en Dirección y Administración de Empresas, Máster en Calidad y Seguridad Asistencial Máster en Gestión Hospitalaria y Gestor Europeo de la Calidad . Desde su incorporación al Sergas en el 1990 ha ocupado distintos puestos de Gestión, ha sido adjunta de dirección en el Hospital Meixoeiro, Subdirectora de Enfermeria del Complejo Hospitalario de Vigo, Jefa de servicio en la Subdirección General de Calidad y Seguridad Asistencial de la Consellería de Sanidad, Directora de Enfermería en el Hospital Nuestra Señora de la Salud de Granada, Subdirectora de Enfermería del Hospital Comarcal Valdeorras, Directora de Enfermería de la EOXI de Ourense- Verín- Barco de Valdeorras, además forma parte del cuerpo docente de la Escuela Universitaria de Enfermería en Ourense.

Su experiencia y su investigación la han llevado a identificar el sedentarismo y el sobrepeso ligado a una disminución del gasto energético junto con la falta de hábitos saludables en los más pequeños, como uno de los principales problemas de salud de la sociedad actual. De ese mismo modo, plantea cuál es la aportación que los profesionales de enfermería como “educadores sanitarios” juegan ante esta situación.

“La promoción de la salud es una parte fundamental de la enfermería, su función en la educación sanitaria es una de las características principales de la profesión”, explica Menor. “Los hábitos de vida saludables constituyen un aspecto esencial en la prevención de enfermedades futuras relacionadas con conductas negativas que afectan a la salud y que , en muchas ocasiones, se convierten en causas de muerte. Es cierto que vivimos en la era de la comida rápida, y que la obesidad se ha convertido en la pandemia del S.XXI , pero personalmente creo que la sociedad ha empezado a tomar conciencia del problema, podemos ver cómo a través de los medios de comunicación se incide en la importancia de la adquisición de hábitos de vida saludables, también desde las instituciones , centros educativos y sanitarios se están haciendo esfuerzos pero estos resultan insuficientes. Nos encontramos ante “una carrera de fondo”.

Uno de los problemas de base es, según Menor, “el sedentarismo en los niños”. Sus juegos hoy en día “van ligados a la tecnología, los niños han dejado de jugar al aire libre en detrimento de los juegos tecnológicos” . “En España, nuestros jóvenes son los más sedentarios de Europa”. Además, la actividad física de los adultos tampoco es, en buena parte de los casos, un gran ejemplo para los más pequeños. “Los niños son como esponjas y absorben la educación que se les da en los colegios, pero también son el reflejo de lo que ocurre en sus casas. La edad escolar, a partir de los 6 años es el momento de la vida en el que se desarrolla la personalidad y por eso resulta más fácil, en esta etapa, adquirir hábitos de vida saludables” .

Porque el cómo transmitir esos hábitos saludables también es fundamental para obtener buenos resultados. “Los niños, como mejor aprenden es jugando”, señala Menor. Por eso, en su estudio, en el que analizó los hábitos de alimentación, de higiene , de ejercicio físico y hábitos posturales de 479 escolares de entre 6 y 12 años de centro públicos gallegos, optó por estrategias atractivas para los más pequeños. Promovió una intervención mediante “juegos de rol, karaoke, actividades con la pirámide de alimentos, al mismo tiempo que introducíamos conceptos teóricos” y sin desatender “la educación a los adultos y el entorno familiar es clave implicar a la familia”.

Por eso, considera fundamental una “coordinación transversal” en la educación sanitaria “fundamental a partir de los seis años” que involucre “a sanitarios, educadores y familia”.

Desde el punto de vista de los profesionales de la Enfermería, “como educadores sanitarios tenemos que ser accesibles, salir a colegios, asociaciones de padres, campamentos, etc. es decir, dar un paso más allá del entorno sanitario , abandonar nuestra zona de confort, independientemente del nivel asistencial en el que se trabaje primaria u hospitalaria, y centrarnos en la prevención y promoción de la salud de la población”.

En su experiencia, “la acogida en colegios por parte de directores y docentes siempre es muy buena cuando se les propone proyectos colaborativos de formación a niños en el fomento de hábitos de vida saludables. Contamos con docentes muy implicados y preocupados porque sus alumnos adquieran hábitos saludables”.

LA FACTURA DE UNOS MALOS HÁBITOS

La carencia de una base sólida de hábitos saludables está dejando ya su huella. “ Si nos centramos en datos de sobrepeso y obesidad en adultos podemos dar cifras que rondan el 40% siendo Galicia, Asturias y Andalucia las Comunidades Autónomas con peores resultados al respecto.”. El estudio más reciente en la población pediátrica (Aladino 2015), utilizando los criterios de la OMS, señala que el porcentaje de sobrepeso infantil en España es entorno al 23% y el de obesidad infantil se encuentra entorno al 18%. “En Galicia el problema es especialmente alarmante en el caso de los niños, con un porcentaje de sobrepeso en torno al 25% y de un 15% en el caso de la obesidad.” Eso se está traduciendo en jóvenes obesos que están desarrollando ya problemas cardiovasculares, diabetes o hipertensión”. Estamos ante un gran problema sanitario que conlleva graves problemas de salud a futuro y un elevado gasto sanitario. De mantenerse esta tendencia “nos encontraremos con una población adulta enferma con graves problemas de salud, con patologías crónicas” lo que conllevará “un mayor número de incapacidades laborales transitorias o permanente”.

Sin embargo, revertir esta tendencia traería consigo “una población más activa, con calidad de vida y, por consiguiente, un menor gasto sanitario”. “No se trata de vivir más años sino de tener calidad de vida los años que vivamos”.

Para ello, desde el punto de vista de la educación sanitaria es necesario “que desde los servicios de salud, en nuestro caso el Sergas, sean proactivos de tal manera que se coordinen con los profesionales de enfermería para diseñar e implementar proyectos de Educación Sanitaria. Al mismo tiempo, los profesionales con inquietudes en esta campo deberían hacer llegar a los responsables sanitarios propuestas de educativas. Es decir, se necesita realmente un feedback entre autoridades sanitarias y profesionales con acciones de prevención universal y qué mejor escenario que el colegio para llevarlas a cabo “.

Por otro lado, la formación de los profesionales es otro pilar. En el caso de la Enfermería, Menor apuesta por “el fomento de la educación sanitaria desde la Universidad, con la realización de prácticas en centros escolares, campamentos, es decir, en cualquier espacio donde se esté en contacto con niños, padres y educadores”, teniendo especialmente presente que la Enfermería “es una profesión dinámica que requiere actualizar sus conocimientos y estrategias constantemente”.

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