Desde 2004 Amparo García Mata trabaja como enfermera en la Unidad de Conductas Adictivas de Ourense. Se convertía así en la primera y única enfermera del servicio.

Ella misma asegura que realiza “el trabajo que siempre desee”, un papel "primordial, y la pasión y emoción con la que habla de su día a día no deja duda.

drogodependenciainteriorEl papel de los profesionales de la enfermería en este tipo de unidades gira en torno al “proceso interpersonal, entrando en contacto con cada persona para superar los obstáculos y adaptarse a un patrón de salud diferente y difícilmente cambiable”, explica Amparo. Las enfermeras y enfermeros se convierten así en “uno de los elementos claves de las unidades de conductas adictivas”.

En su día a día atienda a los pacientes que acuden por primera vez, “bien por iniciativa propia o derivados de otras unidades, como psiquiatría o atención primaria”. En esa primera entrevista, “preguntamos por qué están allí, que sustancia consumen, se le hace una analítica, se le pregunta si sufren alguna enfermedad”, en definitiva, se elabora el perfil del paciente.

También hace el seguimientos de los pacientes con respecto a medicación o exámenes “como analíticas o ECG incluidos en protocolos para pacientes que se derivan a programas de comunidades terapéuticas”.

En sus manos está, además, derivarlos a programas y otras unidades así como realizar labores de “educación sanitaria en hábitos saludables, higiene, educación sexual, embarazo y control de enfermedades infecciosas”.

PREJUICIOS Y EMPATÍA

Pero más allá de estas cuestiones, el profesional de la enfermería ante conductas adictivas trabaja con otros dos factores fundamentales: la lucha contra prejuicios y la empatía.

Amparo explica que los juicios prematuros y precipitados “estigmatizan a los pacientes e influye en la relación de estas personas con la sociedad” al vinculárselas automáticamente con “la delincuencia”. Es la propia sociedad quien “los abandona y margina como ciudadanos”.

Ante esta situación considera imprescindible “eliminar estos prejuicios” concretamente desde su profesión, “ofreciendo una atención más humana y sensible mediante el cambio de actitud hacia estas personas”.

Es entonces cuando entra en juego algo tan fundamental siempre en el área sanitaria, la empatía. “Se trata de la capacidad de ponerse en el lugar del otro, entender sus emociones y pensamientos y tratar de actuar de la mejor manera posible, como nos gustaría que nos tratasen a nosotros”. En drogodependencia, “la empatía supone una arma potente para ayudar al adicto a dar el paso y puede marcar la diferencia en la recuperación y la salida de las drogas”.

En estos casos, el profesional de la enfermería es quien establece uno de los primeros contactos en la unidad, de modo que es crucial “el simple hecho de escucharlos, demostrarles que estás con ellos, ponerte en su lugar con amabilidad y comprendiendo las circunstancias en las que llegan”.

Y esto mismo se hace extensible al trabajo con las familias, otro punto clave en el que intervienen los profesionales de la enfermería. “Las familias lo dan todo, sean cuales sean las circunstancias, por eso ”, abunda Amparo García.

De este relato se desprende una gran dedicación y una gran satisfacción por el trabajo realizado. En el otro lado de la moneda, Amparo señala que lo más duro de su trabajo “no es tratar con pacientes psicóticos, agresivos o irritables sino lidiar en ocasiones con las administraciones que, a veces, toman decisiones que pueden afectar negativamente al funcionamiento del servicio”.

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