La auriculoterapia es una técnica que estimula ciertos puntos de la oreja para mejorar la salud y es la disciplina en la que se ha centrado una tesina del enfermero ourensano Samuel Rodríguez Castro.

La investigación destaca los “múltiples beneficios” que esta técnica puede tener en la salud de las personas, fundamentalmente en combinación con la acupuntura corporal, pues acelera los resultados y la recuperación del paciente. No obstante, por sí sola es también una técnica apta para diferentes problemas de salud estimulando algunos puntos del oído externo.

De sus beneficios es conocedora la cultura China ya desde 400 años a.C., aunque también se ha empleado en Grecia, Roma o el antiguo Egipto. No obstante, no fue hasta el año 1979 cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) la adoptó como una disciplina complementaria válida y reconocida.

Este organismo internacional trató de alcanzar un consenso internacional sobre la auriculoterapia, aunque solo fue posible que la escuela China y la escuela francesa iniciada por Paul Nogier alcanzasen consenso respecto a 43 puntos auriculares, considerados puntos de categoría 1. Se mantuvieron diferencias respecto a otros 36, que quedaron calificados como puntos de categoría 2.

Según la cultura china, la oreja no es un simple apéndice del cuerpo sino un reflejo de todo el organismo. Por eso, cualquier alteración que se produzca en el cuerpo se manifestará en ella. Se puede mostrar con dolor a la palpación, con el cambio de color de la piel, erupciones, ampollas, pliegues… 

Samuel Rodríguez Castro2

Para realizar un diagnóstico es necesario observar estas cuestiones y localizar los puntos sensibles. Una vez realizada la historia clínica y establecido el diagnóstico, se puede pasar al tratamiento por auriculoterapia.

La aplicación de esta disciplina implica tener en cuenta algunos aspectos como la higiene de la zona a tratar; la selección de puntos; la lateralidad (para el tratamiento se emplea la oreja que coincida con la mano dominante, si bien se pueden usar ambas aurículas si la patología no mejora) y la duración del tratamiento, que dependerá de la evolución del paciente.

Teniendo en cuenta todas estas cuestiones, se puede proceder a técnicas como la auriculopuntura (con agujas), la auriculoterapia permanente, el masaje auricular, la estimulación con láser o eléctrica y la moxibustión (aplicar calor con la moxa sobre puntos o áreas auriculares).

Las únicas contraindicaciones que encontramos para el uso de esta disciplina las encontramos en los casos de mujeres embarazadas, pacientes con marcapasos (para la electroacupuntura), infecciones o inflamaciones en el pabellón auricular o si se trata de pacientes muy débiles.

Para lo demás, y según esta investigación, la auriculoterapia ofrece buenos resultados y, de cara al futuro, se sugiere la necesidad de investigar más para “sentar las bases de un tratamiento más sólido y eficaz en cuanto a tiempos y resultados”.

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