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REDACCIÓN (06 de julio de 2020). Las profesiones sanitarias consensúan las medidas que deben guiar la reconstrucción del país en materia de salud. Diario Enfermero. Recuperado de www.diarioenfermero.es

Los Consejos Generales de Enfermería, Medicina, Farmacia, Logopedia, Veterinaria, Fisioterapia, Podología, Dentistas y Ópticos-Optometristas se han reunido para evaluar la situación actual tras la crisis sanitaria desatada por la pandemia de la Covid-19 en nuestro país y han llegado a un consenso sobre aquellas cuestiones clave para la reconstrucción social y económica del país.

Reflexión y acción
En su comunicado, subrayan cómo “la pandemia de la COVID-19 ha evidenciado todas las debilidades de nuestro Sistema Nacional de Salud (SNS) y ha dejado visibles algunas de las urgentes actuaciones a poner en marcha para reconducir nuestra Sanidad a los niveles que presentaba hace algo más de una década”. Entre esas debilidades, destacan “el escaso presupuesto dedicado a Salud Pública (menos del 2% del total del gasto sanitario) y a la Sanidad en España”. También critican el que no se haya desarrollado convenientemente la Ley de 2011 de Salud Pública así como “el desmantelamiento y escaso liderazgo del Ministerio de Sanidad, el abandono de los sanitarios en la agenda política (nueve ministros y sus correspondientes equipos desde 2008), la falta de previsión y la exposición de los profesionales sin los recursos suficientes” lo que ha producido, recalcan, “una situación que no puede volver a repetirse”.
Por todo ello, aseguran, se hace necesario un compromiso firme en materia de financiación que sea “estable”, “consolidada fiscalmente” y “coherente con los principios de cohesión territorial, igualdad y equidad en el acceso a las prestaciones sanitarias”. Y ponen como objetivo prioritario elevar el porcentaje del PIB que se destina a Sanidad por encima del 7%. La inyección económica, sostienen, es de carácter “urgente” y debe destinarse a la consolidación del empleo sanitario y realización de los cambios estructurales y organizativos que requiere nuestro sistema.
Y abogan, además, por impulsar “el liderazgo del Ministerio de Sanidad, con un sistema renovado de compromiso y lealtad con las Comunidades Autónomas a través de un sistema de agencias cogobernado y cogestionado”, haciendo de “las políticas de salud pública, de evaluación sanitaria, de garantías públicas, del medicamento…” una prioridad.
Reconocimiento
Las instituciones firmantes no se olvidan de los compañeros que, desgraciadamente, han perdido la vida como consecuencia de la Covid-19 y que, afirman, estarán “siempre en nuestra memoria”. Además, se dirigen también con un mensaje de ánimo a todos los que actualmente están sufriendo las consecuencias de la infección y ponen de manifiesto su “admiración a los miles y miles de profesionales sanitarios que siguen dando lo mejor de su profesión”.
Cartera de servicios
También proponen un riguroso análisis de “las actuales prestaciones sanitarias y considerar seriamente la inclusión en la cartera de servicios de aquellos tratamientos básicos debido al impacto que tiene su exclusión de la sanidad pública, en términos de morbilidad, calidad de vida y falta de equidad”.
Profesionales sanitarios
Tras la situación vivida, continúan, “nadie podrá discutir que los profesionales sanitarios constituyen la piedra angular del Sistema Nacional de Salud. Sin su compromiso, vocación y esfuerzos sería impensable tener una asistencia como la que disfrutamos”. Por ello, “se hace obligado una Política de Estado de Recursos Humanos en Salud, que garantice empleo de calidad, derechos retributivos en base a competencia, dedicación y responsabilidad, así como un desarrollo profesional acorde con la situación actual”.
Atención Primaria
Con respecto al nivel asistencial de la Atención Primaria, todas las profesiones coinciden en que debe de reforzarse y abogan por “una política de recursos humanos que dé cabida a todas las profesiones sanitarias en el ámbito público, en un trabajo en equipos multidisciplinares, con autonomía de gestión, desde una visión comunitaria, preventiva y social, con una apuesta presupuestaria sobre el 25% del gasto sanitario público”.
En su opinión, en los últimos años, se ha vivido un abandono de la Salud Pública en nuestro país, abandono que la pandemia ha puesto de manifiesto. Por ello, insisten una vez más, se hace necesario desarrollar la Ley de 2011 y aumentar los recursos humanos dirigidos a prevención.
Residencias de Mayores
Con respecto a la atención de nuestros mayores en las residencias, en el punto de mira de la gestión sanitaria durante la crisis, abogan por una mayor planificación que abarca a la tercera edad en su conjunto: “Se lo debemos”, afirman. “Tenemos que caminar hacia una necesaria y obligada atención sociosanitaria. Más salud a los años y una mejor atención social. Se hace imprescindible la planificación conjunta, las infraestructuras compartidas y la implicación de los servicios sanitarios públicos en la atención sanitaria a las Residencias de Mayores”.
Desafíos
Como grandes desafíos, subrayan: “el abordaje de las enfermedades no transmisibles y que se encuadran en la llamada atención a la cronicidad que es responsables de un elevado gasto sanitario, los problemas derivados del medio ambiente y del cambio climático, la resistencia a los antibióticos que será la causa más importante de mortalidad en Europa en el 2050 y, cómo no, el hacer frente a las infecciones que en forma de epidemia y/o pandemias nos vuelvan a afectar (coronavirus, ébola, gripe, etc.)”. Para hacerles frente, “se hace necesaria la creación de una Agencia específica”.
Conclusiones
Ante la situación descrita, exigen a las autoridades su “reconocimiento como representantes de las profesiones sanitarias de nuestra participación en las grandes decisiones que afectan a las profesiones en particular y al sistema sanitario en general”.
“Asimismo -continúan-, expresamos nuestra creciente preocupación por el excesivo relajamiento en el cumplimiento de las medidas preventivas contra la COVID-19. De nada habrán servido tantos esfuerzos, tanta dedicación y tantos sacrificios si no somos capaces de implementar las medidas que hasta la fecha presentan más evidencias científicas ante una infección sin precedentes. Hacemos un llamamiento para que la distancia física, el uso de mascarillas y la higiene de manos sean práctica habitual en la que se ha denominado ‘nueva normalidad’ (Las 3 M: Metros, Mascarillas, Manos.)»